El otro día al ir en coche vi una pared medio derrumbada un grafiti en el que ponía: Todavía creo en los finales felices. No estaba decorado con bellos trazos de colores, ni tenía ningún tipo de dibujo como apoyo. Simplemente estaba escrito con negro, de forma simple. Y no si con que intención lo haría el autor, pero la verdad es que el mensaje puede llegar a tener mucho contenido o quedarse en una simple bobada. Esperemos que tuviese mensaje.
La verdad es que parece que los jóvenes no tenemos claro que esto vaya a acabar bien. De hecho no tenemos la impresión de que pueda darse algo bien. La gente está empezando a sumarse en la agonía de la tristeza, parece que todo el que sea realista sabe que de no hacer nada, y aún haciendo algo, todo va a acabar mal. Los profesores insisten en que lo vamos a pasar realmente mal, dan a entender que se nos están comiendo nuestros derechos y que deberíamos hacer algo. Movernos. El problema es que parece que nadie sabe realmente que hacer. La gente que se decide a moverse pronto cae al chocarse con otro que decidió hacer otra cosa, y como no, siempre están los que, quietos, dificultan a los que se mueven a base de críticas supuestamente constructivas.
Realmente parece que esta generación se encuentro en la mitad de la historia, pero no sabemos lo que ha pasado en la introducción. Hemos aparecido aquí, en mitad de la nada, y no sabemos qué hacer. Miremos donde miremos vemos personajes que siempre creen saber como empezó la historia. Estos personajes insisten en que su historia es la verdadera pero lo cierto es que aunque algunos son lobos, los leñadores y enanitos creen la historia que les contaron a ellos.
Hay que andar por tanto tanteando en la maraña, cogiendo pinceladas de verdad de un puñado a otro, pero ni aún así se puede conseguir reconstruir la historia. Nos falta educación. Esta carencia de educación no nos atañe a nosotros. Queráis o no estudiamos lo que nos dan. Algunos incluso se lo meten sin filtrarlo (gran error). Pero he aquí el problema, la educación se ha estancado. Nos hemos estancado. Decidisteis educar por lo bajo, y ahora os quejáis de nosotros. Es gracioso. Nuestros errores son vuestros fracasos educativos. Ni más ni menos. En España no hemos sido capaces de educar unas cuantas generaciones y ahora estamos como
Por mucho que lo pienses no se haya respuesta. Unos personajes en medio de la historia sin saber que ha pasado y que hacer para acabarla. Sería una buena idea para una novela de Unamuno. Lo mejor sería empezar una nueva, dejar la otra sin acabar, pero me temo que todos esperamos a que la empiece otro. Nos falta alguien. O faltamos a alguien.
Y en este estado estamos, no es que no creemos en finales felices, ya simplemente no creemos en historias. Nos estamos limitando a vagar en la vida, sin escribir, sin representar nada. Vivimos que para nosotros no es poco. Vivimos una especie de ilusión, en el que de vez en cuando sentimos cosas emocionantes o intensas que rápidamente se desvanecen y que hacen que la gente haga lo que hace. No pensamos ni en el futuro ni en el pasado. Muertos vivientes. Una hipoteca y un trabajo. Esa es la aspiración media, que es igual de inalcanzable que el que va a por el 4,5 en los exámenes.
En fin, sigamos esperando, sigamos vagando, al fin y al cabo hacer algo a ciegas es inútil. Sin embargo no sé porque siempre hay algo que tira de ti, de tu espíritu y te empuja a luchar. A romper las ataduras y escribir tu historia, aunque enseguida se heche tipex en ella. Y seguiremos escribiéndola, porque las ganas de luchar no se enseñan, y aunque nos batamos a ciegas, y destruyamos más que construyamos, algunos seguiremos, y llegaremos algún día a un final de historia, que ya de por si solo será bueno.
En esas estamos, batiéndonos en un callejón oscuro, lleno de cagadas y de espejos convexos.



2 comentarios:
:)
Impresionante
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