Que se pare el mundo que yo me bajo aquí. Que se detenga el
tiempo, que la acción se congele. Que los mares dejen de batir, que los vientos
dejen de soplar. Que nada interrumpa el disfrute de tus ojos mi mirada. Que
nadie estropee este momento único.
Dicen que el tiempo nos lo arrebata todo. Mas yo creo que
jamás podrá arrebatarnos tu belleza. No podrán los años destrozar el brillo de
tu mirada. No podrá la eternidad, apagar tus risas y ternura. No me arrebatara
tu presencia y tu recuerdo. Porque de la materia de los sueños y las deidades,
de lo onírica y lo real, en extraña conjunción de planetas, tú te alzas.
Que lo único que yo quiero es dormir esta noche entre tus
brazos. Sentir el latir de tu corazón. Tu lento respirar. El aroma de tu pelo,
el roce de tu cuerpo.
Que el anhelo por verte desaparezca porque te esté viendo. Que
las ganas de hablar contigo se sacien entre beso y beso.
Que tu indiferencia nunca me toque, pues es la muerte. Que
me odies o me ames, pues no me conformare con menos. Pues yo he visto lo que
otros no han visto. Pues ya es tarde para fingir no conocerte.
Que por ti partiré hacia Troya. Que por ti, volveré.
Recorreré el mundo. Para encontrarte a ti, para encontrarme a mí. Que lo mismo
es.
Que ninguna certeza espero. Que ningún premio llevo. Toda la
alegría poseo, con cada día nuevo. Con nuevas fuerzas. Brío, sereno. Dispongo
mi espíritu, mi ser. A encontrarte a ti. A encontrarme a mí. Que lo mismo es.
Soy consciente de mis fallos. Soy consciente de tus noes.
Soy consciente de tu lejanía. Soy consciente de tu frialdad. Mas…
Soy consciente de mí latir. Soy consciente de mí soñar. De
tus besos, de tu mirada.
Y sin alternativa. Arrinconado y sin salida. Atado a tus
besos, tu mirada. A lo que sentí y lo que siento. Que no haría yo! Que no haría por tus besos!


No hay comentarios:
Publicar un comentario