Hace un cierto tiempo, ni mucho ni poco, leí a un amigo un estado de Tuenti. Lo cierto es que me hizo bastante gracia. Estuve un buen rato pensando sobre ello, y al rememorar viejos tiempos supe, sin duda, que lo había escrito con toda su alma. El texto viene a ser el siguiente:
“y tú... ¿Te sientes libre?
Vivimos en un país caracterizado ser una democracia y por tanto, un país libre.
Según la definición de libertad, esta ha de llevar unas responsabilidades.
Y bien... ¿Te sientes libre sabiendo que cualquier cosa que hagas, digas... conlleva unas consecuencias? Yo no.
Vete al cole, sigue la moda, actúa normal, camina por el pavimento, ve televisión, ahorra para salir, obedece a la ley. repite después de mí: Yo soy libre.
Nos educan desde pequeños con la idea de que trabajando y adquiriendo cosas seremos libres y felices, cuando es al contrario, ya que si no tuviéramos la necesidad de ir comprando cosas constantemente podríamos elegir trabajos que nos gusten pese a cobrar menos.
¿Te sientes libre ahora?”
Mi amigo pertenece, sin duda, a lo que yo llamo generación vomitona. No es porque mi amigo se vaya emborrachando hasta las trancas para luego vomitar en las esquinas de las iglesias (que podría ser), sino que el nombre viene en otro sentido.
El sentido que yo le doy es en relación a sus ideas. La generación de la vomitona es la que resulta cuando las generaciones anteriores vomitan sobre esta el producto obtenido después de darse ellos un festín de los grandes valores humanos que nos han acompañado durante largos siglos. Así, las únicas percepciones que la gente llega a tener de la libertad, responsabilidad, justicia, amor… son meros vómitos, restos del festín que alguien se ha dado antes de que llegáramos.
Nadie se salva. Si por algún casual te libras del impacto inicial, tranquilo, pronto te llegara el tufillo, ese tufillo que se te mete en el más hondo de tu cabeza y que te impide pensar con claridad.
Y de todo esto resultan pensamientos como los de mi amigo. ¡No me dejan ser libre! ¡Yo no quiero responsabilidad!...
Simplemente es de risa. Si de verdad quieres plena libertad, cógela, tómala, ten huevos, está ahí, poséela. ¿Miedo al castigo? Ummmm, falla tu concepto de libertad, el alma libre no puede ser castigada, ni imponerla barreras, limites. Sin embargo la gente vive con miedo. No hay nada peor que el miedo. De hecho, yo creo que lo contrario a la libertad no es la esclavitud ni la servidumbre ni cosas de estas. Lo contrario a la libertad es el miedo. El miedo nos ata a cosas, nos pone sus grilletes y su mortaja.
La gente en general están a gusto con su estilo de vida, sus comodidades, y de vez en cuando surge algún problema… Pero ese problema es siempre culpa de otros y son ellos los que tienen que resolverlos. Al fin y al cabo siempre somos unas pobres victimas en este mundo.
Ojala esto solo afectase al concepto de libertad, sería desde luego un mal menor. El problema es cuando la deformación y el tufo llega a otros conceptos, el de la responsabilidad, el de la justicia, incluso el del amor…
Se puede ver, oír conversaciones entre gente joven y enseguida notareis el tufillo. Lo graciosos es que las generaciones del banquete se quedan requetebién. Sueltan todo, y cuando notan el tufillo se marchan a otro lugar. Y al que le caiga el marrón que se las arregle como pueda. Al fin y al cabo, los apestados nunca fuimos del gusto de la sociedad.
¿Responsabilidad? Creo que esta se atufo bastantes generaciones atrás, quizás nos tuviéramos que remontar a Carlomagno o a la Grecia Clásica. En fin, por lo menos no somos los primeros que atufamos. Consolémonos, siempre podríamos estár peor, con libertad, pero peor…A veces pienso que somos nosotros los que no nos gusta ducharnos.



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