viernes, 22 de julio de 2011

Sobre Selectividad y/o Levas

Hace ya algo de tiempo fue Selectividad. Aquí en León aprobamos cerca del 95% de los alumnos que nos presentamos. Nos podemos felicitar.
Realmente el hoy escribo esto porque hace poco echaron en la Sexta la película de Salvar al Soldado Ryan. Al ver el anuncio por la tele me recordó que tenía que escribir esta entrada.
Todo empezó recordando como los diversos países actuaron en la 2º Guerra Mundial. Así por encima, podemos observar unos cuantos países que se preocuparon por desarrollar nuevas tecnologías bélicas, entrenar a sus soldados y equiparlos correctamente. En este grupo podríamos meter a EEUU o Alemania. Pero también podemos distinguir otros países, que confiaban más en el poder de las levas. Reunían una cantidad ingente de campesinos y obreros, los amontonaban en una estación de tren, y los enviaban al frente. Allí, a lo mejor, podían tener el detalle de darles un rifle por cada dos paisanetes, y una vez finalizado esto, ya podían matar alemanes.
En España pasa igual. Tales como están los tiempos, y han estado, todo ser viviente es tomado por el resto de la sociedad y reclutado para la universidad. Antes debes de pasar una "revisión médica" pero como no te falte una pierna, para el frente que vas. Apáñatelas. Ya una vez que vayas al frente, y te descalabren en la primeras de cambio, te puedes quedar el resto de tu vida en una industria apretando tornillos. Da igual que no hubieses valido para soldado desde el principio, tu querida patria te exige el sacrificio. Cosas irónicas de la vida, cuando, si por casualidad, te vas a librar de la particular "mili", son muchas veces tus seres queridos los que se lamentan. Parece que prefieren a un veterano cojo, que a un simple peón sano. (Aunque luego todo acabe igual)
Así estamos en España. Somos así, que se la va a hacer. Por lo menos ahora los Alemanes nos nos saquean nuestras granjas, ni nos roban el ganado, ahora solo nos roban cerebros. Es normal. Cuando parece que de una misma litera, y de un mismo plato de sopa, se tiene que sacar para diez tipejos, el que sabe luchar, se acaba cansando. No necesita limosna.
No se por qué. Quizás sea porque tenemos la falsa creencia que un universitario es superior en cuanto persona que otro que se ha sacado un módulo. Aunque luego uno no sepa ejercer, y el otro sea, por ejemplo, el mejor electricista. Craso error. En guerra, no se puede dejar desatendido el tejido productivo interior. Eso luego pasa factura.
Y en estas cosas iba pensando yo antes de entrar los exámenes de selectividad. En los pasillos atestados de gente, les podías observar como quien observa a los soldados antes de entrar en batalla. Observabas a los novatos, repasando todavía los libros, nerviosos, preguntándose a lo que se iban a enfrentar, en corrillos. Veías también a gente veterana, charlando con unos cuantos más, riéndose, quitándole importancia al trámite que ya conocían de otras tantas batallas. Veías a gente en silencio, mirando al vacio, ensimismada en sus pensamientos... Veías a otra gente, que también miraba al resto de personas, pareciendo adivinar también un cruel futuro.
Incluso si te fijabas mejor, podías imaginarte un futuro, que algunas veces parecía muy certero. Podías ver el desembarco, y como algunos morían, de tiros certeros en la cabeza o el corazón, nada más llegar a la playa. También podías oír los gritos, de aquellos que se desangraban en la arena, agarrándose las tripas que se les salían, y que tardaron en morir mucho tiempo. Podías ver algunos que llegaban a la playa, se cubrían y se preguntaban....¿Y ahora qué? Incluso ver algunas banderas blancas, que en la mayoría de los casos, pronto pasaban a ser rojas.

Me temo que este desembarco se repite más de lo que nos imaginamos, y que las victimas se notan. Si nos fijamos, lo podréis ver en cualquier lado.
Hemos fallado, nosotros, como Nación hemos fallado en esta guerra, nos hemos fallado a nosotros mismos, a nuestros jóvenes. Y como no cambiemos el rumbo, seguirán habiendo bajas, y la hambruna y la carestía nos asolaran.

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