domingo, 11 de marzo de 2012

El Cristal Roto


Dicen los amigos del intervencionismo que la clave para salir de esta crisis y la panacea para solucionar nuestro problema de paro está en lo que llaman política fiscal expansiva, al que se le sumaría una política monetaria expansiva -pero esta la dejaremos para otro día-, lo que básicamente se conseguiría con un aumento del déficit público -aumentando gasto público y reduciendo impuestos-. Y es que estos seguidores de la Nueva Economía siguen pensando como su maestro, John Manyard Keynes, en que hay que aumentar el gasto público aunque sea cavando y cerrando zanjas.
Esta idea, repetida una y mil veces, ya fue rebatida hace más de 150 años por ese economista francés, llamado Frédéric Bastiat en su Lo que se ve y Lo que no se ve:

El cristal roto

¿Ha sido usted alguna vez testigo de la cólera de un buen burgués Juan Buenhombre, cuando su terrible hijo acaba de romper un cristal de una ventana? Si alguna vez ha asistido a este espectáculo, seguramente habrá podido constatar que todos los asistentes, así fueran éstos treinta, parecen haberse puesto de acuerdo para ofrecer al propietario siempre el mismo consuelo: ``La desdicha sirve para algo. Tales accidentes hacen funcionar la industria. Todo el mundo tiene que vivir. ¿Qué sería de los cristaleros, si nunca se rompieran cristales?´´

Mas, hay en esta fórmula de condolencia toda una teoría, que es bueno sorprender en flagrante delito, en este caso muy simple, dado que es exactamente la misma que, por desgracia, dirige la mayor parte de nuestras instituciones económicas.

Suponiendo que haya que gastar seis francos para reparar el destrozo, si se quiere decir que el accidente hace llegar a la industria cristalera, que ayuda a dicha industria en seis francos, estoy de acuerdo, de ninguna manera lo contesto, razonamos justamente. El cristalero vendrá, hará la reparación, cobrará seis francos, se frotará las manos y bendirá de todo corazón al terrible niño. Esto es lo que se ve.

Pero si, por deducción, se llega a la conclusión, como a menudo ocurre, que es bueno romper cristales, que esto hace circular el dinero, que ayuda a la industria en general, estoy obligado a gritar: ¡Alto ahí! Vuestra teoría se detiene en lo que se ve, no tiene en cuenta lo que no se ve.

No se ve que, puesto que nuestro burgués a gastado seis francos en una cosa, no podrá gastarlos en otra. No se ve que si él no hubiera tenido que reemplazar el cristal, habría reemplazado, por ejemplo, sus gastados zapatos o habría añadido un nuevo libro a su biblioteca. O sea, hubiera hecho de esos seis francos un uso que no efectuará.

Hagamos las cuentas para la industria en general.

Estando el cristal roto, la industria cristalera es favorecida con seis francos; esto es lo que se ve. Si el cristal no se hubiera roto, la industria zapatera (o cualquier otra) habría sido favorecida con seis francos. Esto es lo que no se ve.

Y si tomamos en consideración lo que no se ve que es un efecto negativo, tanto como lo que se ve, que es un efecto positivo, se comprende que no hay ningún interés para la industria en general, o para el conjunto deltrabajo nacional, en que los cristales se rompan o no.

Hagamos ahora las cuentas de Juan Buenhombre.

En la primera hipótesis, la del cristal roto, él gasta seis francos, y disfruta, ni más ni menos que antes, de un cristal. En la segunda, en la que el accidente no llega a producirse, habría gastado seis francos en calzado y disfrutaría de un par de buenos zapatos y un cristal.

O sea, que como Juan Buenhombre forma parte de la sociedad, hay que concluir que, considerada en su conjunto, y hecho todo el balance de sus trabajos y sus disfrutes, la sociedad ha perdido el valor de un cristal roto.

Por donde, generalizando, llegamos a esta sorprendente conclusión: ``la sociedad pierde el valor de los objetos destruidos inútilmente,´´ — y a este aforismo que pondrá los pelos de punta a los proteccionistas: ``Romper, rasgar, disipar no es promover el trabajo nacional,´´ o más brevemente: ``destrucción no es igual a beneficio.´´

¿Qué dirá usted, Moniteur Industriel, [3] que dirán ustedes, seguidores de este buen Sr. de Saint-Chamans, que ha calculado con tantísima precisión lo que la industria ganaría en el incendio de París, por todas las casas que habría que reconstruir?

Me molesta haber perturbado sus ingeniosos cálculos, tanto más porque ha introducido el espíritu de éstos en nuestra legislación. Pero le ruego que los empiece de nuevo, esta vez teniendo en cuenta lo que no se ve al lado de lo que se ve.

Es preciso que el lector se esfuerce en constatar que no hay solamente dos personajes, sino tres, en el pequeño drama que he puesto a su disposición. Uno, Juan Buenhombre, representa el Consumidor, obligado por el destrozo a un disfrute en lugar de a dos. El otro, en la figura del Cristalero, nos muestra el Productor para el que el accidente beneficia a su industria. El tercero es el zapatero, (o cualquier otro industrial) para el que el trabajo se ve reducido por la misma causa. Es este tercer personaje que se deja siempre en la penumbra y que, personificando lo que no se ve, es un elemento necesario en el problema. Es él quien enseguida nos enseñará que no es menos absurdo el ver un beneficio en una restricción, que no es sino una destrucción parcial. — Vaya también al fondo de todos los argumentos que se hacen en su favor, y no encontrará que otra forma de formular el dicho popular: ``¿Que sería de los cristaleros, si nunca se rompieran cristales?´´ [4]

Texto extraído de Bastiat.org


9 comentarios:

Dramelech dijo...

Y si no se gasta el dinero en los zapatos nuevos?jaja

Bernardo dijo...

Hola. He pasado por aquí por casualidad, he leído esto, me gustaria comentar un par de cosas, ya que esto no es lo que dice realmente el Keynesianismo.

La primera es un gran error. La idea de una política intervencionista no seria en ningún caso sustituir recursos de un sector a otro como seria tu ejemplo. Sino añadirlos de forma adicional. Es decir, el gobierno no rompería cristales, sino que pagaría, por ejemplo, una obra para arreglar la calle donde vive Juan Buenhombre. Siguiendo tus palabras, de esta manera habría lo que se ve, que es el dinero que ganan los que hacen la obra, pero ninguna otra empresa que pierda lo que no se ve, ya que la obra se ha pagado con recursos adicionales, no con recursos que se iban a gastar en zapatos u otra cosa.

La segunda cosa, mas bien un apunte, es que el aporte a la economía no es simplemente los 6 francos, sino que quien reciba ese dinero, podrá gastarse, por ejepmlo, 5 francos en comprar fruta, con lo cual el frutero se beneficiaria también y comprara mas cosas...etc etc. El llamado efecto multiplicador de la renta, que refuerza las ventajas de ese gasto publico adicional.

La historia del cristal roto, sirve solo para reflejar que da igual en que se aumente el gasto publico (abrir y cerrar zanjas), lo importante es que exista, y que con el efecto multiplicador, desatasque la economía. Pero no es un ejemplo en si de como funcionaria una politica keynesiana.

Espero haberme explicado bien. Saludos!

El Criticón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Criticón dijo...

No es un símil exacto de los planteamientos keyenesianos, pero actividades destructivas como la guerra han sido consideradas como acelerador del actividad económica por mucho keyesianos (caso de la IIGM), e incluso actividades "tan productivas" como meter ingentes cantidades de billetes en una mina y luego dedicarse a su extracción, argumento que el propio Keynes defendió en su Teoría General.
En cuanto esa adicción de recursos,¿De dónde va a proceder más que de los bolsillos de Juan Buenhombre?¿ Y esas nuevas inversiones serán más beneficiosas que las que podría haber realizado con esa renta sustraída?
Aún creyendo en los efectos del multiplicador, cosa discutible, no creo que una inverión arbitraria (ej: una nueva línea de alta velocidad) realizada por el Estado, sea más rentable que las decisiones que puedan tomar Juan Buenhombre y sus conciudadanos en función de sus propias valoraciones.
Un saludo y gracias por participar.

Bernardo dijo...

Si, la guerra y los ejemplos que pones, (aunque obviamente no sería precisamente lo mejor para gastar el dinero) son totalmente válidos en el keynesianismo para poner en marcha el acelerador de la actividad económica como dices.

Y la adicción de recursos, a poco que se sepa de economia, claro que sí puede existir mas allá de los bolsillos de Juan, la idea principal es que se añadan mediante recursos acumulados previamente, ayudas...pero sobre todo la idea principal es que se añadan mediante deuda.

Obviamente esa deuda hay que pagarla en un futuro, pero se supone que en el futuro podremos asumirlo ya que con esas medidas habremos salido de la situación dificil. Y aun asi, Keynes ya mostraba que eso le daba un poco igual (por eso que decia que a largo plazo estamos todos muertos asi que no importa).

Saludos!!

El Criticón dijo...

Tú mismo lo has dicho, esa adicción de recursos saldrá de Juan o en su defecto de sus descendientes(a los que hará pagar por sus responsabilidades). Y sigo repitiendo, aun así, no sabemos de sus verdaderos efectos, el modelo de Keynes es muy encorsetado, y los hechos los han refutado en bastantes ocasiones.
Además su frase de " In the long round, we are all dead" demuestran esa gran irresponsabilidad en las ideas de Keynes. Un economista no puede centrase únicamente en un aspecto como es el corto plazo (independientemente de que muchos no se pongan de acuerdo en cuanto su duración real), ha de ver más allá de lo evidente:"Lo que se ve y lo que no se ve", afirmación que ya el genial Bastiat había expuesto muchos antes de nacer Keynes (de ahí mi cita).
Un saludo.

Bernardo dijo...

Ya, pero es muy distinto sacarselo a Juan que al hijo de Juan dentro de 10 años: Se supone que esas medidas son para sacar de un mal momento. Si la economia se va a ir al garete, es mucho mejor traer esas rentas del futuro si conseguimos arreglar la situación. Darian mucha mas utilidad ahora que en el futuro.

La preocupacion solo en el c/p puede parecer irresponsable, y quizas lo sea, pero es que de nuevo las medidas se supone son para curar una situación muy grave en el c/p, sin mas, se supone que es lo unico de lo que se tienen que preocupar.

En la practica, yo no sabría decirte porque no se mucho, en el 29 si parece que fueron clave, sin embargo en otras ocasiones no parecieron funcionar...

En fin eso me da igual. El modelo de Keyness no es que sea Santo de mi devoción, pero para poder criticarlo, que podría ser yo el primero, hay que hacerlo desde el entendimiento completo de la teoria y para que sirve y para que no. Hacerlo a través la analogía del cristal roto, me parecía simplista e injusto la verdad.

Mejor decir que las situaciones de las que puede sacar el modelo, seguramente son provocadas por el mismo modelo. Mejor decir que es la doctrina de politicos, porque solo se preocupan en el corto plazo que estaran el poder y quieren resultados ya, y provocando burbujas y al final crisis como las que vivimos... En fin, hay muchas maneras de darle caña de forma constructiva, no cojer solo un pedazo y desvirtuarlo, como para hacer daño sin mas.

Bernardo dijo...

Me he releido, y aunque parezca que pongo los mensajes a mala leche no es asi e, jaja, que da gusto que te contesten como tu, y poder charlar del tema tranquilamente. Simplemente pongo lo que pienso, desde lo que se, para ver si podemos aprender todos algo.

El Criticón dijo...

Está bien, gracias por participar.
Lo que busco en este tipo de artículos, es encontrar posiciones diferentes.
Hay muchas maneras de ver la economía, y no estoy seguro de los planteamientos de una escuela al 100%, pero es que la teoría de Keynes me parece evidente que hace aguas, se mire por donde se mire.
La clave de su éxito desde los 30:ser el juguete perfecto de populistas y políticos.

Publicar un comentario