domingo, 29 de abril de 2012

The Wire


Tras un par de meses de sacar tiempo de debajo de las piedras y arañar minutos de donde pudiera para poder seguirla, se acabó. Lo que empezó como una pasatiempo más, cargado de buenas críticas, y con un tanto de pereza por mi parte para verla, se ha convertido posiblemente en la mejor serie que he visto en toda mi vida.
No es un producto al uso, un espejo más sobre el mundo de la droga  y la delincuencia en general. Desde el primer capítulo, los policías del departamento de Baltimore, con Jimmy McNulty a la cabeza, nos dan un paseo por las calles y suburbios, por el mundo de los bajos fondos con una crudeza y realismo difíciles de igualar, desarrollando una trama enorme y absorbente en la que parece que por una vez se va a hacer justicia, cuando finalmente todo se evapora.
No contentos con eso, sus creadores nos sumergirán las oscuras y frías aguas del Patapsco en la segunda temporada, proporcionándonos un retrato frío y cruel de las uniones sindicales, enfangadas en el sistema reinante. Con unos personajes capaces de mirar para otro lado ante verdaderas atrocidades, pero cargados de buenas intenciones, que solo aspiran a asegurar para sus hijos los que ellos recibieron de sus padres, un empleo duro en el que trabajar de sol a sol con el que ganarse la vida.
Y para cerrar el círculo, nos encontramos ante una nihilista visión de la política, llena de personajes ambiciosos, grandísimos charlatanes y algún que otro idealista. Pasando por las deficiencias del sistema educativo, dirigido por una burocracia incompetente y fría, que como en la policía y en el resto de departamentos gubernamentales solo busca maquillar la realidad con el fin de obtener un rédito.
Hay momentos trágicos y situaciones épicas, cubiertas por personajes entrañables, cargados de defectos, que nos muestran lo mejor y lo peor de la condición humana. Como la vida misma. Porque en este Baltimore, no siempre triunfa el Bien, a menudo los mediocres  alcanzan el éxito y los malos ganan.   

PD: Una de muchas escenas maravillosas es la  reunión de los policías de homicidios en un pub en el que se atragantan de whiskey irlandés y cantan esta canción honrando a sus antiguos compañeros, no he visto mejor homenaje a toda la obra:

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